miércoles, 31 de mayo de 2023

De San Salvador de Cantamuda a Camasobres

Ya casi en el techo de este Camino, mañana lo alcanzaré con sus 1.450 m. Podría haber sido hoy, pero hay varias circunstancias a tener en cuenta:

1.- La montaña rusa. Este Camino, en su parte de La Pernía, o comarca de la alta Montaña Palentina, tiene unas oscilaciones de relieve terribles. Hoy he subido con la lengua fuera y un paso alpino al borde de las fuerzas, pero luego he tenido bajadas donde apenas podía contener la caída con los bastones. De manera que sí, es cierto de subes, pero cada día comienzas desde mucho más abajo de la cota alcanzada en el día anterior.



2.- Los horarios. Cómo me gustaría salir a caminar sin más. Teniendo reservado el alojamiento al final del día cabría suponer que esto es un deambular placentero con pausas para tomar el aire y mirar a menudo 360° alrededor, pero no es así. Sabiendo que la tormenta llega al medio día, hay que darlo todo para estar a resguardo antes de esa hora, y eso obliga a subir como si no existiera un mañana ¡Qué sin sentido para un jubilado!


3.- Las tormentas. Esa es la otra: una tormenta desde tu pisito en la ciudad puede ser molona, pero no nos engañemos. Cuando te coge una tempestad con truenos, rayos y lluvia furiosa en la mitad del mar o del monte la cosa cambia mucho. Es el momento en que, tonterías aparte, te das cuenta de que entre el cavernícola primitivo y el ciudadano actual la cosa no ha cambiado tanto, y hay anclajes del cerebro que todavía te hacen temblar y buscar a un brujo que pueda tranquilizarte (no suele haber ningúno a mano..)


Así que corriendo corriendo. 



Hoy la jornada era corta, pero con oscilaciones de altura tremendas, de manera que si hubiera tenido que hacerla más larga, para avanzar hasta Pasagüero, por ejemplo, habría sido razonable en longitud, pero no habría tenido recursos para cumplimentarla en tiempo.


Es igual. La belleza persiste y, a estas horas de la siesta, apenas puedo recordar un momento de desfallecimiento de los que seguro que ha habido.


He de confesar que estoy solo en un hostal de lujo y,  tras haber comido de maravilla, estoy leyendo la prensa y viendo la tormenta a través de las cristaleras con un gin tonic en la mano y dejando pasar la tarde.



Mañana será un día similar: un subidón de poco más de un kilómetro y luego dos días de bajada a tumba abierta hasta Potes.


Si la belleza de los lugares no decae demasiado, y no lo hará, seguirá valiendo la pena.




martes, 30 de mayo de 2023

De Cervera del Pisuerga a San Salvador de Cantamuda

Caminata exigente y disfrutona.

Exigente porque, ya era sabido, la Montaña Palentina tiene su carácter; no está para bromas y cuando dice de subir, hay que subir. Más que la altura, que también, lo que duele es lo largo de las rampas, donde se demuestra que con muy buena voluntad no es suficiente: hay que tener más fondo o enseguida empieza a fallar del fuelle. Una cuesta de SOLO 3 kilómetros son unos 6.000 pasos,y otros tantos suspiros.

Y disfrutona por todo lo demás, tanto como para que la dureza se olvide a la segunda clara con limón.

Excepto por los miles de cosas que descubro cada día, no hay nada más bonito que caminar por un hayedo denso (creo que son hayas, pero hay de todo). Es de una magia casi irreal.

El camino de hoy empieza con la Senda del Oso pegadito al río. Osos no he visto más que el gordo de la foto, pero si muchos ciervos, y parece de Walt Disney verlos correr por el bosque saltando limpiamente las cercas de los pastores eléctricos.

Es un camino de una belleza tal que no me extraña que la aldea de Arbejal (150 habitantes) tenga su salón de eventos mirando al valle. No puede haber espectáculo más bonito (y también tienen canchas de bolos montañeses, que hacía siglos que no veía).

La senda es la antigua de los arrieros que llevaban mercancías entre la meseta y la costa, y ésto es siempre garantía de sentido común en el trazado.

También comparte algo del trazado con el mítico Sendero GR-1, desde Ampurias en Gerona a Finisterre a lo largo de más de mil kilómetros (que, yasieso, lo haré en otro momento) pero la construcción de embalses no solo ha sepultado pueblos enteros sino que ha hecho desaparecer sendas con siglos de existencia, dejando algunas veces el camino en un ejercicio de funambulismo al que tampoco le falta belleza.

Luego pasa por un Bosque Fósil, donde las paredes recogen los perfiles de todos los árboles que fueron sepultados por un tsunami hace ni se sabe cuántos años.

Hace unas semanas, preparando este viaje, me preguntaba cómo era posible que en los anteriores Caminos siempre encontrase la dirección correcta en lugares tan remotos y tan solitarios, y la verdad es que siempre se encontraban. La señalización es crucial pero, a falta de ésta, existe una especie de instinto que te guía, o que te ayuda a encontrar una señal oculta cien metros más allá, o que te hace parar sospechando que algo no va bien, y te das la vuelta hasta que descubres el error. En este Camino la señalización es extraordinaria, tanto que creo que hay tantas señales diciendo "por aquí" como todas las alternativas de "por aquí no", que son un montón. Un verdadero lujo que te ahorra contratiempos.

Y por si el camino en sí no fuera suficiente premio, la llegada a San Salvador de Cantamuda hace el bingo ¡Qué preciosidad de iglesia y qué coquetería de lugar!

Voy a descansar, porque leo que la de mañana será más dura que la de hoy…. pero ya no falta mucho.


lunes, 29 de mayo de 2023

De Perazancas a Cervera del Pisuerga

Ganando altura, en un día de constantes subidas y bajadas que son un buen entrenamiento para lo que se me viene encima ya mismo.

A pesar de que vuelve la incómoda zahorra en la mayor parte del camino, todavía puedo mantener buenas medias. 

Hay algo nuevo en mi manera de andar que no consigo explicarme: después de una larga subida, donde está claro que reduces la velocidad y acortas la zancada, llega el plano o la bajada y sigo un buen rato así hasta que me doy cuenta y me fuerzo a recuperar el tono.

¿Es cosa de la edad? ¿Tan distraído voy? 

En aquel libro de Millones de Pasos, decía Carolina Reymúndez que "caminar para adelante se parece mucho a caminar para adentro" y debe ser esa abstracción la que me hace olvidar los pies y meterme más y más en la cabeza.

Con algo de suerte, habría que esperar que si se tiene algo de perspectiva y ya no hay que vender nada a nadie, tanto tiempo por ahí dentro debería ayudar a ser mejor persona ¡Que maravilloso efecto secundario para algo que me gusta tanto!

De todos modos, profundidades o distracciones no me impiden darme cuenta de la maravilla que me rodea. En la primera mitad de la jornada se han sucedido todos los paisajes del catálogo, como si fuera un pase de modelos, donde solo faltaba la sección costera. En la segunda parte he caminado pegadito a una gran muralla de una alta falla donde reside una buena cantidad de buitres.


Y es que he venido a maravillarme.


P.D. Por cierto, os dejo solos una semana y vaya la que habéis montado en la elecciones. Necesito una sesión monográfica con el sociólogo de cabecera, y veo que en julio no podré salir de casa.

domingo, 28 de mayo de 2023

Del Prádanos de Ojeda a Perazancas


Esto ya es otra cosita que me suena más. El cuerpo se pone tan contento de subir y bajar por bosques, disfrutando de un día de sol perfecto que resalta todos los colores.

En un altozano he coincidido con un claro del bosque y, de repente, veo que asoma la nariz la mole de la Montaña Palentina. Así visto, la verdad es que acojona un poco, pero esto es lo que hay (una vez más) y si quieres llegar al Valle de Liébana hay que atravesarla.



Ningún problema, si Aníbal pudo hacerlo con los Alpes, y cargando con el pienso de las elefantes, seguro que yo puedo con ésto.


La derivación al Camino del Románico Palentino ha tenido de todo. La fachada de San Juan de Moarves (25 habitantes) tiene un pantocrátor de los más espectaculares que he visto, y las otras visitadas y la de la propia Perazancas también tienen gracia.



De todos modos las monjitas de San Andrés de Arroyo me la han jugado. Visitar su claustro para ver si es tan comparable al de Silos era uno de los objetos del viaje y el eje para organizar las etapas o dormir en el sitio carísimo de anoche. Llego a las 11:05 y me salen con que la visita era a las 11:00, y que hay otra a las 12:00.


No ha servido que les diga que yo no quiero una visita guiada, que llame su atención en que a las 11 no han tenido ni un visitante y que tampoco esperan a ninguno a las 12. Me dicen cosas tan absurdas como que me espere una hora en la puerta o que vuelva otro día, cosas propias de mirarse su hombligo bajo los castos hábitos.


Nada que hacer, es la tontería senil tan propia de la Iglesia que la impide ver por qué los templos están vacíos y los seminarios decayendo. Como no les ha gustado nada que les recordara las obras de misericordia que mandan "dar posada al peregrino", me he marchado sin verlo.


Ningún problema a estas alturas. Esto se soluciona poniéndose en modo La Zorra y Las Uvas considerando que el monasterio está lleno de andamios y de grúas, así que puede que tampoco pudiera verlo bien.


Y el Bar La Pitusa donde me acogen esta noche es una verdadera maravilla, con dos cantineras que te hacen sentirte bien de verdad. La casa es fría como un demonio, pero tiene encanto.



Clima de meseta alta: atardeceres con lluvia y frío.

sábado, 27 de mayo de 2023

De Herrera del Pisuerga a Prádanos de Ojeda

Otro día de una ruta demasiado corta ¿Qué le vamos a hacer? Eso es lo que hay y todo depende la existencia de los escasos (y a veces caros) alojamientos disponibles.

Se acabó el Canal de Castilla. En Alar del Rey termina (o empieza) sin llegar a Santander como era el proyecto original. Un proyecto tal vez bueno y muy ambicioso para los tiempos que corrían. Entre la ruina de la desintegración del imperio, la invasión napoleónica, las guerras con Inglaterra y nuestra afición a las guerras civiles, se perdieron 100 años que fueron los que tardó el ferrocarril y su máquina de vapor en arrinconar este obrón como medio de transporte.


De todo lo que hubo han desaparecido todos los molinos y harineras que movían sus aguas, queda alguna pequeña turbina eléctrica y todo el uso actual se limita al regadío y al agua de boca para Valladolid y Palencia.


No digo yo que sea poca utilidad, pero tal vez con un coste desproporcionado en sangre cuando me imagino las penalidades de la construcción y veo las mazmorras de los obreros/presidiarios/esclavos que lo llevaron a cabo.


Se acaba el Canal y con ello llegan los campos desnudos y las primeras rampas. No me asustan porque ya sé de qué va esto y me encuentro a mitad del camino hasta Liébana.


Si continuara por la ruta prevista llegaría en unos 110 km, pero me salgo temporalmente por "El Camino Natural del Románico Palentino y Ruta del Carbón de Cok" (!!!) que seguro que me agradecen los ojos.






viernes, 26 de mayo de 2023

De Osorno La Mayor a Herrera del Pisuerga

¡Hecho!

A pesar de ser la etapa más larga no se percibe así, tanto por el entrenamiento previo como porque el suelo es mucho mejor, con menos guijarros, y porque el paisaje va cambiando.

Las eternas llanuras de cereales van dando paso a bosquecillos y el terreno se va ondulando. Todavía sin verdaderas cuestas pero más animadito.

Este lugar, vacío de gente como todos, tiene cosas curiosas. El albergue municipal es una construcción con un gran patio central que hace también las funciones de estación de autobuses, museo de arqueología, aulas de formación... y helipuerto.

La parte de albergue es un verdadero lujo, con una cocina y comedor amplísimos, 4 habitaciones para 6, con cuarto de baño de verdad en cada una, con gel de ducha y champú de verdad, con sábanas y toallas de verdad y con funda nórdica de verdad. Y al despertarme de la siesta veo que han encendido la calefacción, y más vale. 

También estoy solo aquí, me han dado las llaves en el ayuntamiento y mañana las dejo en un buzón.

Ya se me acaba pronto el Canal, y en Herrera hay todo un jaleo de cruces de ríos y canales secundarios que resultan muy interesantes, con barquito de excursiones incluidas.

Por lo demás, Herrera está tan contenta de haber sido la cuna de José Antonio Girón de Velasco (a quien Dios mantenga en su gloria, aunque yo lo hacía de Fuengirola), de la exaltación del cangrejo de río (con su correspondiente Centro de Interpretación) y de una ermita donde un artista local se vino arriba pensando que era Giotto (verlo AQUÍ)

El cuerpo ya se entona y se envalentona para los próximos días. Aún falta para la parte dura, pero no hago más que animarle con el oé, oé oé oé. Es como si no hubiera hecho otra cosa en su vida, aunque ¿y si las demás actividades previas no hubieran sido nada más que una preparación para esto?



jueves, 25 de mayo de 2023

De Frómista a Osorno La Mayor

Con el tipo del bar:
-"¿Dónde queda Osorno La Menor? Porque por aquí cerca no veo nada…"
-"Bueno, sí hay otra Osorno, que está en Chile, y a ésta le pusieron La Mayor para no confundirlas"
-"Ya, claro"

Somos un país de hidalgos, ciertamente

Luego he consultado en Wikipedia y la de Chile tiene unos 160.000 habitantes, y ésta roza los 1.000

Pero bueno, ya estoy aquí tras 7 horitas junto al Canal. La primera ha sido un poco molesta porque caminaba orientado al Este puro, y con el sol bajo a primera hora no veía más que bultos a contraluz, muy pegados unos a otros, que decían Buen Camino,Buen Camino, Buen Camino, Bon Jour, Buen Camino….

A algunos coreanos he tenido que tranquilizar cuando nos cruzábamos en dirección contraria y sospechaban que se habían perdido. Pero en 5 km yo he seguido el Canal para el Norte y me he separado del Camino Francés. A partir de ahí ni coreanos ni palentinos ni nada; no he vuelto a ver a nadie.

Me encantan los bosques, las vistas desde una montaña son sobrecogedoras, el desierto me impresiona, el borde del mar es hechizante…. pero el paisaje tan castellano de Tierra de Campos me deja vacíos los pulmones. No sabría explicarlo

Esta naturaleza enorme, todo lo que se siente con ella, se convierte en un espectáculo del que cuesta resaltar unos motivos sobre otros.

Con un poco de suerte mañana doy por cerrada la fase de entrenamiento y puesta a punto para empezar luego con La Montaña Palentina y Los Picos de Europa. No va todo tan perfecto como me gustaría, pero será una jornada de 34 km que pondrán las cosas del su sitio.

Me está viniendo muy bien

miércoles, 24 de mayo de 2023

De Amayuelas de Abajo a Frómista

No sé qué hubiera sido de mí si estas sensaciones tan placenteras de vagabundeo las hubiera conocido a los 19 años en lugar de ahora. En aquella época, la desesperación por no encontrar trabajo y no poder independizarme me tenían muy amargado, y llegué a fantasear con la idea de enrolarme en un barco como chico para todo.

Luego las cosas cambiaron y me metí en la senda de la que no puedo asegurar que fuera la mejor, pero he de creerlo así porque ha sido la mía.



Salir de donde he dormido con las primeras luces del día e ir poniendo un pie delante del otro es algo que (hoy por hoy y con un millón de circunstancias) me acerca bastante a una sensación de plenitud.


El viento, el silencio atronador, el espacio, todo el cerebro disponible para divagar… Una maravilla.


No voy a dar un discurso sobre biomecánica, pero caminar con bastones es algo completamente diferente. Ayer iba de chulito sin ellos haciendo una ruta larga y los pies se han quedado muy resentidos. No es culpa del calzado porque estos zapatos y calcetines ya llevan más de dos Caminos, pero es obvio que cuando los pies solo tienen que sostener el peso sin ocuparse de guardar el equilibrio ni impulsarse sufren mucho menos, y hoy he podido comprobarlo. Espero que se recuperen pronto.



La etapa ha sido muy corta, pero la de ayer era muy larga y la de mañana más o menos igual, así que no hay más opciones que apuntarse de nuevo al "esto es lo que hay".


Pensaba aprovechar el mucho tiempo disponible para disfrutar de un lugar tan hermoso como Frómista, pero compruebo que, desgraciadamente, los diez años transcurridos desde que pasé por aquí como peregrino del Francés han hecho estragos: todos los sitios con menús de fotos, camareros bordes, masificación, mal rollo por todas partes…. Una lastima que me ha llevado a mantener una fuerte discusión con un tipo que me regañaba, y ya me pilla muy mayor para aguantar ciertas cosas. Debe ser la globalización.



No pasa nada, mañana vuelvo al Lebaniego y a dedicarme a mis cosillas.

martes, 23 de mayo de 2023

De Palencia a Amayuelas de Abajo

Muy fácil, pero demasiado larga. Para ser la primera etapa hubiera sido mejor ir poco a poco, porque el atracón de los 32 km es algo excesivo y deja de disfrutarse. Lo que pasa es que a lo largo de estos 32 km no hay absolutamente NADA, y eso imposibilita hacer paradas intermedias. 

Es lo que hay, y me temo que esta frase la repetiré con frecuencia en los siguientes días de esta ruta.

La buena noticia es que el cuerpo se acuerda de en qué consistía esto de caminar: la espalda funciona, las rodillas funcionan, los pies se quejan porque llevan la peor parte, pero cumplen, y habrá que prestar atención a la cabeza del fémur derecho. No pasa nada, pero anda diciendo que está ahí.

Se le hace raro a un almeriense caminar durante tantas horas junto a un cauce de agua tan abundante, y al final, junto con el cansancio, ya casi ni me he dado cuenta de su presencia.

Pero la verdad es que resulta impresionante la obra del siglo XVIII con todas sus esclusas de diseño de Leonardo da Vinci, los acueductos con el canal navegable por arriba y ríos o carreteras por abajo.

Y en primavera se hace aún más impresionante con la cantidad de verde y de flores que han adornado las riberas fresquitas.

En fin, en el sitio al que he llegado estaré solo, y dudo que haya alguien más en la aldea. Me darán de cenar, me traerán un desayuno y me dejan un montón de mantas. En realidad es todo cuanto necesito.

En todas estas horas de caminata no he visto a nadie, así que no puedo saber si aquí también se dice "Buen Camino".

lunes, 22 de mayo de 2023

PALENCIA

Es una pequeña joya, no sé cómo será vivir aquí permanentemente, pero para un día de paseo se disfruta de la sensación de trasladarte 100 años hacia atrás, a pesar de la machacona globalización invadiendo todos los locales de la Calle Mayor o de un gran crecimiento de barrios muy nuevos y bien ordenados.

Es un escenario para historias clásicas, para cine en blanco y negro, para miradas intensas y silencios pesados.

Y aquí estoy, dispuesto a mover las piernas después de muchos meses de parón. Me meto en una senda que promete ser dura, tanto por la soledad inicial como por las montañas posteriores, y todos los pronósticos son de clima impredecible (como suele suceder en todas las primaveras)

Me encuentro bien, lo necesito, y también tengo una extraña sensación como de fragilidad. Es algo muy nuevo, no son dudas ni inseguridad, ya lo iré descubriendo.

martes, 12 de enero de 2021

Sitios pequeños


Para los urbanitas es difícil la adaptación a lugares pequeños. Enseguida notas que pierdes cosas como el anonimato, que te daba tanta libertad de actuación. Te das cuenta de la cantidad de bienes y servicios que se convierten en inalcanzables y te abrazas antes que nadie a Internet, porque es lo que acerca tu posición a la de los que están en el centro del mundo activo.

El shock en tan fuerte que tardas más de lo debido en apreciar la enormes ventajas que aportan estos lugares: la flexibilidad, la paciencia, la baja irritabilidad, las redes de ayuda...

Te choca que las direcciones no sean por el nombre de la calle y el número, sino por la proximidad a un bar, que se supone que conoces, detrás del estanco o en un lugar con el nombre que tenía popularmente en el siglo XIX y que el navegador desconoce.

Debes entender que se pare un coche (y todo el tráfico de la calle) para saludar a un amigo.

Nadie se extraña si compras o consumes algo y ya volverás a pagarlo en otro momento.

Los vecinos te riegan las plantas cuando te marchas y comparten contigo sus especialidades culinarias.

Si tienes una emergencia puedes mover hilos para ser atendido enseguida.

En fin, hay todo un proceso de adaptación más o menos largo o duro, pero tienes las ventajas a la vista si no te obcecas en hacer comparaciones que no tienen demasiado sentido. 

Este escaparate que vi ayer es toda una demostración de que la ciudad pequeña es para quien se la conoce e interpreta su lenguaje privado, y hay que poner mucho interés en hacerte merecedor de su acogida.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Jan Morris


Acaba de llegarme la noticia de su fallecimiento a los 94 años. Nunca es el momento oportuno.

La conocí, literariamente hablando, no hace mucho tiempo, cuando me documentaba para el último viaje a Venecia porque la literatura de viajes, la buena literatura de viajes, era una de sus especialidades.

Los viajes, pero no solo los viajes. Toda su vida fue una secuencia de pasiones y de alianzas que bien vale la pena de ser estudiada. No es éste el sitio donde hacer ni una pequeña reseña, pero les animo a que busquen, lean, contrasten y se maravillen.

Gracias Jan por todas tus aportaciones.


La foto es de The New York Times

jueves, 15 de octubre de 2020

El Gran Espectáculo


Un enorme e interesantísimo espectáculo, siempre y cuando se sepa estar atento sentadito en tu butaca.

Un espectáculo largo, intenso, con secciones para todos los gustos y enormemente impactante. Un espectáculo que, además, lleva la emoción hasta después de bajarse el telón, cuando esa butaca que ocupe el espectador ya esté vacía.

Ése es el enorme privilegio de los nacidos alrededor de 1950 quienes, sin haber hecho nada para merecer tal butaca preferente, han podido ser testigos (participantes a veces) de una época inédita. Época de cambios, de revoluciones, de avances y contrarreformas como nunca en este país se habían conocido. Nunca sin del costo de una guerra.

Muchos pueden pensar que el espectáculo es algo bufo, pero es cuestión de paciencia y de ver toda la obra en su conjunto sin obcecarse en unas escenas determinadas; escenas que, también hay que decirlo, por más irritantes o aburridas que parezcan, tienen su fundamento para la evolución del argumento.

Los que se incorporaron a la vida por aquella época ha vivido:
  • Una dictadura, que por estar ya en la fase de “dictablanda” les permitió dotarse de valiosos criterios de lo que no querían sin que, salvo excepciones, hubiera que pagar con la vida o con los huesos.
  • Una revolución cultural alrededor del ’68 que trastocó en muy poco tiempo valores que se consideraban casi consustanciales con la civilización occidental.
  • Una creación de un país homologable, diseñado a golpe de generosidad, con todas sus estructuras, instituciones y normas que permitirán sacudirse un poco el lastre casposo que nos distanciaba de nuestro entorno.
  • Una revolución social, derivada en parte de la anterior, con cauces de representación, con reposicionamiento de clases y, sobre todo y muy fundamental, de género.
  • Una revolución económica, con todas sus imperfecciones e injusticias, claro que sí, pero donde aumentó considerablemente la realidad de que quien quisiera trabajar tuviera oportunidad de hacerlo, creándose de este modo nuevos estados sociales y autonomías personales.
  • Una revolución geopolítica en la que no solo se extinguen los imperios coloniales, sino que los protagonistas de cada uno de los dos bloques dominantes son humillados en Vietnam y Afganistán y se abre la puerta a cuestionarse todo el mapa de influencias.
  • Una revolución científica y tecnológica como nunca antes se había producido, si se considera lo accesible que es la nueva tecnología para una gran parte de la población.
  • Una revolución del conocimiento, principalmente derivada de los avances de la tecnología de la información y las comunicaciones, de manera que “el saber” era casi ubicuo e inmediato, democratizando el potencial que esto genera.
Sí, hemos asistido con la boca abierta a todo esto hasta que se nos ha resecado el paladar y ya casi no nos sorprende ver un paseo espacial, un trasplante de órganos, una imagen de una erupción volcánica o de una cópula de rinocerontes. El bombardeo de novedades maravillosas está a punto de castrar nuestra capacidad de asombro.

Y es tal la insensibilidad para poder seguir maravillándonos que apenas percibimos que cada una de estas facetas de progreso han entrado en terribles declives. Seguimos instalados en la inercia de la mejora infinita sin reaccionar tanto a que estamos ante:
  • Un declive social, donde la desigualdad entre “ricos y pobres” no hace más que crecer. Donde no hemos resuelto los problemas de marginalidad que pueden afectar a continentes enteros, y donde las inevitables migraciones se convierten en algo a solucionar a base de muros.
  • Un declive cultural tanto más grave cuanto la información y el conocimiento son mucho más accesibles, y tal vez motivado por la ausencia de grandes líderes de las ideas y de las artes.
  • Un declive geopolítico donde una gran parte de las antiguas colonias se han revelado como estados fallidos, donde las instituciones supranacionales han perdido credibilidad, y algo de legitimidad, y donde el ímpetu nacionalista crece cuando ya se creía superado.
  • Un declive ambiental que solo puede contenerse cuando asumamos que la riqueza para consumir es suicida y que el crecimiento tiene un límite, al menos con los esquemas actuales.
  • Un declive del conocimiento, donde nos hemos instalado en una superficialidad mediocre, hemos perdido la ambición por ser mejores cuando lo teníamos más fácil, y nos hemos conformado con seguir modelos carentes de fundamento. Somos hedonistas y nos conformamos por parecer en lugar de ser.
  • Un declive evolutivo en el que la contrarrevolución está liderada por los conservadores.  Me gusta la llamada de atención de Maalouf sobre el hecho de que, en el plazo de pocos meses, tomaron el poder Margaret Thatcher, Ruhollah Jomeini, Deng Xiaoping y Karol Wojtyla, haciendo suyo el cambio de sentido y significado de la Revolución, para convertirla en regresiva y conservadora con el aplauso de casi todo su área de influencia.
En cualquier ciclo histórico, esta montaña rusa de alzas y declives se aprecia con la perspectiva de generaciones, casi de siglos. Pero he aquí que, de repente, aparece un virus silencioso que se instala en un mundo globalizado y causa efectos globales.

Sus efectos no son tan relevantes en vidas truncadas, porque otras enfermedades han sido mucho más letales y la ciencia no tardará en encontrar el medio de derrotarlo. Tampoco lo mediría por los quebrantos económicos, ya que hemos salido de crisis tanto o más profundas. Lo que resulta interesante es el modo en que esta pandemia está actuando como el gran acelerador de cambios, todo lo que está poniendo en entredicho y su capacidad de sacarnos de nuestra zona de confort para hacer esos ajustes que, no por sabidos, dejaban de ser constantemente relegados.

Y aquí vuelvo al principio de este escrito, donde hablaba del gran espectáculo y del privilegio de una generación: Hemos vivido una progresión profunda, una contrarreforma, una quiebra y ahora puede que veamos una reacción tal vez similar en calado a la del inicio de nuestro ciclo vital.

Dicen que las crisis hacer salir lo mejor y lo peor de cada uno, por lo que el espectáculo está asegurado aun no sabiendo si asistiremos a una tragedia, a algo épico, o a una chapuza. Seguro que costará sangre, muchos se quedarán por el camino y será necesario fijarse bien en los detalles y tener paciencia; en las grandes obras no hay que dejarse deslumbrar por los personajes que hacen más ruido porque, con frecuencia, no acaban siendo los que lleven las riendas de la trama.

Seguro que no nos dará tiempo a vivir la implantación de nuevas soluciones, pero sí podremos apreciar por dónde se orientan los cambios. Es bueno no vivir su materialización porque, ya lo hemos visto, todo cambio relevante lleva consigo el germen de su propia destrucción ¿No hemos aprendido lo suficiente con ver cómo aquellos cachorros que levantaban adoquines en el París del '68 son los mismos, exactamente los mismos generacionalmente hablando, que llevaron al mundo a la crisis del hipercapitalismo en 2008?

Vivir todo esto es apasionante, siempre que no nos conformemos con el paso de los días sobre la piel, sino que abramos bien los ojos para no perdernos ni un detalle, para comprender sin juzgar. Se trata de asistir al espectáculo desde la butaca y asumir que los de esta generación no somos los protagonistas, ni siquiera actores secundarios. Somos testigos que, en el mejor de los casos, podremos tener una mirada más global como para no ponernos nerviosos y seguir la historia atentamente. Con atención para captar todos los detalles y ser capaces de ver el aire.

Saber compilarlo y contarlo, por si la perspectiva le sirviera a alguien, ya tiene que ser la bomba. A ver si alguien sabe y otros lo escuchan, porque eso sería como para justificar todo el oxígeno consumido en estos años.

Imagen de MadridDestino

martes, 15 de septiembre de 2020

Esta galaxia nuestra

Acabo de leer que la comunidad científica esta súper excitada por la posibilidad de que haya vida en el planeta Venus.


¿Cómo han llegado a esa conclusión? Porque han encontrado un gas que huele a podrido o a material en descomposición.

La verdad es que no sé cómo tomármelo


Imagen de iProup.com

miércoles, 24 de junio de 2020

Cierra Salazar

No soy nostálgico, y me esfuerzo para que las revisiones del pasado no generen añoranza porque, a la vista de lo que hay, eso lleva a una melancolía de la que cada vez es más difícil salir. Pero cuando hoy he leído la noticia me he quedado un rato en suspenso.


Desaparece Salazar, como Matey o el Bazar León, La Bearnesa, Sandalio el carbonero, la vaquería y la Casa de los Bastones de Apodaca, la chatarrería de La Corredera, El Anciano Rey de los Vinos, Mazón, Corripio, los Sagrados Corazones y Los Maristas.

Y muchas más, pero no es un tsunami, algo queda con la Farmacia del Águila, el Servicio Doméstico y un Comercial.... que no sé yo, me parece tan falsote como los supervivientes de aquella docena de cines del barrio.

Todo desaparece, como yo también lo haré, sin que el mundo deje de girar sobre su torcido eje. No necesariamente en aras de algo, no para dejar sitio a algo. Simplemente se convierte en polvo y se lo lleva el viento. Lo normal, supongo que tendrá algo de lógica, pero lo que no tiene es un gramo de sorpresa.

Quedan recuerdos ligados a situaciones en color sepia, melodías o palabras. De Salazar me queda lo que los estudiantes de la casa decíamos al salir por la puerta de la tienda: "Apúntemelo a Zugasti". En aquella época las tiendas te apuntaban las compras para facturarlas a final de mes, y jamás compramos algo innecesario ni nos cargaron algo que no nos correspondiera.

"Apúntemelo a Zugasti" se decía con la naturalidad de un "hasta luego", y a mis colegas del colegio les parecía una fórmula fascinante, como algo mágico. Visto desde aquí, ahora, sí que era magia.

Hay frases de aquella época, de aquel lugar, que sin tener épica alguna nos quedan grabadas, como la asombrosa retahíla de otro fantástico clásico del barrio: La Ortopedia Alonso. He aquí lo que he recuperado:

"Alonso-Sucesor-Alfonso. Ortopédico constructor, taller propio. Piernas, brazos artificiales, corsés de celuloide, bragueros. Medallas de Oro en Madrid, Zaragoza, París y Milán. Ortopédico del Hospital Militar, proveedor del Cuerpo de Inválidos y de la Compañía de Ferrocarriles".
 
Tenía su estilo, es innegable.

Las imágenes son de salir.com
y entredosamores.es




martes, 9 de junio de 2020

Pau

Adiós Pau, y gracias por todo.

Gracias por tu música, por tu mirada burlona, por saber que el emperador va desnudo.

Gracias por aquella Flaca de mitad de los 90, y por todo lo que vino después. Gracias por haber elevado las palabras cotidianas casi a nivel de himno, y de haber creado frases convertidas luego en un eslogan.


Y de los que somos de tu club de células enloquecidas, gracias por haber divulgado un punto de vista que, en mi opinión, es el único válido. Gracias por reivindicar la valía de la aceptación, por haber enseñado la abismal diferencia entre "a esto lo venzo yo" y el auténtico "esto no puede conmigo". Gracias por haber enseñado a agradecer, a valorar lo importante.  Gracias por difundir la idea de que, en realidad, la única victoria consiste en aprender a vivir con ello.

Gracias por tu sonrisa, la que siempre has sacado cuando alguien te miraba. Gracias por dar testimonio de la naturalidad del héroe.

Gracias por aquel "Humo", y el momento en que nos lo diste a conocer.


Bonito, todo me parece bonito, y solo espero que no hayas sufrido en tus últimos pasos.

Gracias Pau, y un fuerte abrazo.






viernes, 22 de mayo de 2020

Me ratifico

Hace ya unas semanas que tomé la decisión de dejar de seguir las noticias, al menos con la rutina (medio ansiosa) que tenía antes, y sustituirlo por un acercamiento más pausado y manteniendo la distancia de seguridad que se recomienda ahora.

Es un intento de lograr el equilibrio entre la necesaria información que preciso para tener criterios y la salud emocional.

En ese ejercicio de revisión cautelosa de los medios, hoy he leído esto:

"Madrid 21/05/202017:43
EUROPA PRESS

El Parlament catalán ha aprobado en el pleno de este jueves el decreto ley 11/2020 por el que se adoptan medidas económicas, sociales y administrativas para paliar los efectos de la pandemia generada por la covid-19, un decreto que incluye además una subida del 0.9% de la asignación para exconsejeros y la actualización de las pensiones a expresidentes de la Generalitat".


Vamos a ver, que puede que no lo haya entendido bien, y que lo importante no es que la fuente sea Europa Press o que se refiera específicamente al parlamento catalán, esto es lo de menos. La cosa es celebrar que la capacidad de asombro se mantenga casi intacta, y eso es bueno como indicador de que no todo ni todos se ha ido por el desagüe.

Nada, a seguir contemplando el mundo desde una prudencial distancia, y nunca desde arriba. El ejercicio es cómo seguir sintiéndome concernido aunque no activo. No lo tengo resuelto.

Es la pelea entre la ética y la estética, por un lado, y la pereza por otro. Tal vez la desesperanza, aunque me cueste reconocerlo.