sábado, 8 de junio de 2019

Lugo

El haber corrido tanto estos días atrás tiene ahora su recompensa: puedo pasar una jornada entera de descanso en Lugo, aunque descansar un día después de siete de machaque tampoco es muy de marqués.


Y eso hago, descanso andando despacito ¡Y sin mochila!, Entro en todos los sitios, visito museos… En esta ciudad tendría que estar prohibido salir del círculo de la muralla, solo con lo que hay ahí dentro ya se puede pasar un buen día.


Y la gran novedad del año jacobeo es que recojo a Marilyn en la estación, y seguiremos juntos 225km más hasta Santiago y Muxía. Todos tenemos nuestras motivaciones para hacer esto, y puedo intuir algunas de las suyas para emprender la marcha, pero será curioso asistir al descubrimiento que haga ella misma de las buenas razones, las suyas propias, las que desconoce hasta que las vea ante sus narices.

Es lo que le pasa a todo el mundo.

En fin, es buena experiencia compartir esto, esto también.

Buen Camino

viernes, 7 de junio de 2019

De O Cádavo a Lugo

Ayer tooooda la tarde lloviendo, y también tooooda la noche. Pero a las 7:30 de esta mañana, de repente, alguien cerró el grifo y se convirtió todo en un día de esos luminosos y fresquitos que, cuando te asomas a la ventana, te preguntas: ¿Y por qué no nos vamos a Santiago?

Y eso es exactamente lo que estoy haciendo.

Travesías por pistas con muy buen suelo, algún chaparrón muy ocasional y, sobre todo, el placer de pasar horas por estos bosques.


No soy en absoluto un trotamundos, pero no he visto jamás bosques como los de Galicia. Los hay más frondosos, más grandes, más tenebrosos quizás, con más interés botánico o paisajístico. Pero, en lo que yo conozco, en ningún sitio aparece esa magia tan profunda que te hace ver, sin pestañear, a los druídas y las meigas recogiendo sus hierbas misteriosas.

Vas caminando por ellos sin ser consciente de los pies, las cuestas o la lluvia, solo los colores y los sonidos ¿Como explicar o exportar estas sensaciones?

Como una aparición, en un recodo sale un sitio minúsculo como el albergue A Pociña de Muñiz, en Vilar de Cas, que es de los rincones con más encanto que he encontrado en mis cuatro Caminos


Luego, mucho rato más tarde, miro el reloj y me doy cuenta de cómo he devorado la distancia hasta llegar en un suspiro hasta Lugo. Hay que tirar de fe, de mucha fe, porque lo horroroso de esta ciudad vista desde fuera no necesariamente se corresponde con el discreto encanto de su casco antiguo, y de eso es de lo que voy a disfrutar.


Por cierto, voy a meterme en un hostel/burbuja de esos estilo japo, a ver que tal.

Buen Camino

jueves, 6 de junio de 2019

De A Fonsagrada a O Cádavo

Cuando no se puede, no se puede.


Un chaparrón pase. Un día de lluvia, también. Incluso hasta tres días de lluvia.

Una ciclogénesis explosiva, pues no.

Amanece con mucho frío, viento y lluvia. Los paisanos hablan de aguanieve y es noticia en el telediario.

He alargado el desayuno para ver si la cosa puede pintar diferente, pero va a peor. Como viendo el mapa de perfiles de la ruta también hay un par de puntos complicados, pues me hago turigrino y pillo un bus hasta el próximo punto.

Día de pies por alto y lectura, que tampoco está nada mal, en la línea de que me lo merezco.

Buen Camino

miércoles, 5 de junio de 2019

De La Mesa a A Fonsagrada

Los que nos metemos en este lío lo hacemos voluntariamente, no caben muchas condiciones. De todos modos, como casi cualquier cosa que requiere esfuerzo, de vez en cuando te gustaría algún tipo de compensación inmediata, como un premio o una recompensa más allá de aquella filfa intelectual del "orgullo del deber cumplido". Porque aquí no hay deberes.

Tal vez por eso nos fabricamos pequeñas golosinas de compensación, como la sonrisa que te intercambias con alguien, el impacto de una vista espectacular… ese tipo de cosas. Están muy bien para mantener la presión en la caldera, pero cuando hay un regalazo, algo que no manufacturas tú mismo, entonces el premio es de salirse del cajón.

Ése es el resumen de hoy: un regalo.

Empiezas despertándote con un primer pensamiento en la cabeza: "Qué bien he dormido", y sabes que no tiene nada que ver con las condiciones físicas ni de entorno, había gente comportándose torpemente anoche tarde y hoy temprano, la litera no era ni mala ni especialmente buena… creo que es, simplemente, encontrarse bien. Así de fácil y así de extraordinaro.


He salido a las 7:45 con 6°, que es una buena temperatura para ir subiendo y con un traje de agua puesto, pero a la hora he superado los 150 metros de desnivel que había que pasar y he empezado a disfrutar de una larguísima y suave bajada hasta el fondo de valle donde se recoge todo el agua de estos montes en una presa. Temperatura ideal, tal vez lloviendo en toda la comarca, pero no en 100m a mí alrededor, suelo cuidado y sin piedras de pista forestal. Un verdadero lujo.

Y me pensaba entonces: "tal vez es que me merezco un día así", con lo que se te sale la autoestima por las costuras.

Por buscar un pero, solo es que más de 8km de esta travesía ha sido por un inmenso pinar destruido por los incendios de 2017. Es extraño, como caminar por el interior de un cadáver.


Y así todo el día, subiendo y bajando, andando y parando y, a partir de Grandas de Salime, abriendo de vez en cuando el paraguas por chaparrones de unos minutos que no merecen la pena de ponerse el chubasquero.



Ya he entrado en Galicia y ya comienzan a poner los símbolos de dirección al revés; pero como es todavía el borde, unos los ponen con mentalidad asturiana y otros gallega. Es lo que tiene un país diverso, que te pierdes en los caminos y luego te ríes un montón.

En fin, he pasado del Pote Asturiano al Caldo Gallego, voy a hacer una siesta y una colada. Cuando te paras hace frío de verdad.


Buen Camino.

martes, 4 de junio de 2019

De Pola de Allande a La Mesa

Madre mía!


Hace falta estar de una determinada manera para levantarse de la cama y echarse esto al cuerpo.

La subida de más de 600m, así para abrir boca y bajar el café, con suelo de piedras sueltas se las trae. Pero es que a la hora se puso a llover con ganas y con un viento bien fuerte que te pilla sin un árbol alrededor, cima pelada para tragárselo todo.


Para que no se te vuele la capucha tienes que cerrarla bien, con lo que solo he tenido la visión del medio metro alrededor de mis pies, y he dejado de sonarme los mocos porque ya me resultaba más cómodo que se los llevara el vendaval.

Mucha agua, mucho viento, mucha niebla. Mucho frío durante algo más de 4 horas.


Luego, al bajar de nuevo al valle (bajada de vértigo) la cosa se ha tranquilizado más, aunque me choca que ya me empiecen a decir en los albergues que no hay sitio, con lo que he tenido que alargar la marcha más de lo que quería, hasta llegar a un sitio que consta del albergue, una ermita y los generadores eólicos. Esto es lo que hay, me cenaré alguna piedra o algo así.


Buen Camino.

lunes, 3 de junio de 2019

De Tineo a Pola de Allande

Precioso. Muy bonito y muy disfrutado.


He tenido mucho bosque, mucho prado y mucho verde como para que no vuelva a echarlo en falta el resto del año. Y se ha hecho bien porque las nubes van entrando y todo resulta más sensato.

Las nubes, ahí está el tema. Me contaba un paisano esta mañana que hay una aldea en este valle cuya fiesta mayor es de fecha variable, y les pasa como a la Feria del Libro en El Retiro: da igual que la corran una semana arriba o abajo que siempre llueve. Este pueblo es famoso por sus tormentas eléctricas, y el día grande de este año es… el miércoles.


El miércoles es cuando me tocaba pasar el puerto de El Palo, que es la etapa bestia del Primitivo (son varias, pero ésta es una pasada) y no me parece buena idea hacerla con mal tiempo.

Al llegar a Borres, que es donde tenía previsto el albergue, y dado que el día ha avanzado bien, hemos hecho asamblea con las piernas, espalda y brazos para ver qué hacer. La conclusión es que he cancelado el albergue y estirado otros 15km la caminata, porque prefiero adelantar camino y arrancar mañana al pie de las cuestas duras antes de que llegue la lluvia. Si luego me sobra tiempo me doy vacaciones al entrar en Galicia.

30km por el monte no son lo mismo que por el Paseo Marítimo, pero he avanzado bien, ahora toca descansar y hablar con más paisanos para ver las previsiones del tiempo mañana. Vamos a ello.



Buen Camino.

domingo, 2 de junio de 2019

De Salas a Tineo



Cuando a principio del siglo IX Alfonso II el Casto eligió este camino para ir a Compostela para evaluar el negocio de las reliquias del apóstol, sabía lo que se hacía. Un montón de siglos más tarde, los ingenieros llenos de aparatos aún no han encontrado una ruta mejor, y así vamos en permanente litigio los caminantes y los de Obras Públicas por disfrutar del mismo espacio.

El Casto iba sentadito en su caballo y los de las autopistas en sus coches, pero uno por estar rodeado de cortesanos y los otros por tener conectada la radio con Los 40 Principales, ninguno puede paladear la intensidad de este silencio lleno de ruidos, estos olores ni estas sombras.

Solo haciéndolo a pie y habiéndose reconciliado con el cuerpo puede disfrutarse tanto.


He revisado las crónicas de anteriores Caminos y siempre pasa algo parecido: en los primeros días el cuerpo se siente expulsado de su zona de confort (su butaca, clima y horarios, sus rutinas) y empieza a rezongar para que le dejen en paz. El cuerpo sabe mucho y siempre hay que escuchar los mensajes que nos lanza, pero cuando no tiene razón, pues no tiene razón.

Tampoco es cosa de ir tiranizándolo ni haciéndolo sufrir porque sí, hay que convencerle, engatusarlo y llegar a esos compromisos del "yo te doy y tú me das".

Hoy ya estamos en paz, se quedó contento con la pasada del menú de Casa Pachón (quédense con este nombre) con sus masajes de Fortadén y con las buenas siestas, y hoy ya camina como un jabato montes arriba.

El cuerpo es de goma, puede llegar a lo nunca visto. A mí me han dado navajazos en la barriga y me han sacado las tripas fuera, incluso me han quitado trozos…. y ahí va, como si nada.

Ya sin tanto calor las cosas se llevan mejor, y llego aTineo donde he caído en el lujoso Palacio de Merás, donde el Albergue de 4 estrellas es de 12€, y 3€ más para un spa ilimitado por la tarde. El restaurante de primera y con menús a 10€ y en la plaza del centro, porque el albergue público está lejos y con más cuestas aún. En fin, tarde de relajo y a tomar fuerzas para días difíciles de recorrido y de climatología.



Buen Camino.

sábado, 1 de junio de 2019

De Grado a Salas

Todavía resentido de la jornada de ayer, y en sitios que nunca había notado hasta ahora, como las cabezas del fémur.

Así que todo el día con paso alpino, que es lo más senil y aburrido que existe, a no ser que camines por alta montaña.

Esto es lo que hay, no quiero arriesgar ni un pelo con todo lo que tengo aún por delante. 

Un bajoncillo de confianza, que es algo fundamental en este negocio. Pero bueno, nada que no pueda reponerse.


Buen Camino, a pesar de todo; claro que sí!

viernes, 31 de mayo de 2019

De Oviedo a Grado

No sé dónde leí que "los que vengan del Camino Francés pronto descubrirán que El Primitivo no es un paseo por Versailles", y así es, ya en la primera etapa te das cuenta de que estamos hablando de otra cosa.

No lo calificaría de especialmente duro porque esta etapa está entre las sencillas (¿que diré luego entonces?). Es una combinación de subidas fuertes y cortas con bajadas muy largas, lo que supone la fórmula ideal para ir muy despacio.

¿Alguien tiene prisa? Yo no, pero en tantas horas te pilla la parte del día de máximo calor, y hoy hemos alcanzado los 32°. Siete horas y media para 25 km, con cuatro paradas. Mucha tela para el primer día.

También pasa que, precisamente por ser el primer día, estos 25 km me pillan muy desentrenado. Mucho me temo que las jornadas de La Desbandá, con todos sus cánticos de catequesis, no han servido para prepararme para este sacamantecas. Han servido para muchas cosas, hay que reconocerlo, pero no para esto.



Respetando que Sonia pueda tener una opinión profesional mucho más fundada, soy de los convencidos de que la única forma de prepararse para caminar es caminando. Casi todas las cosas que no tienen ciencia se aprenden haciéndolas, como lo que decía alguien de cómo aprender cuándo puedes confiar en una persona: solo confiando.

Hacer las cosas y reconciliarse con los fracasos, porque nos permiten avanzar si somos humildes.

En fin, que necesito descansar antes de salir a conocer el pueblo. El Albergue La Quintana es magnífico, en lo que parece una antigua casa de indianos. 

Como hay otros albergues en Grado, espero no coincidir con un grupo de marujas super excitadas con su aventura que se han puesto a dar por saco a las cinco y media de la mañana, como si estuvieran en su reunión de La Brisca de todos los jueves.

Muchos tenemos la tendencia, especialmente los del Sur, de hablar del "paisaje del norte" como si fuera un genérico, pero nada tiene que ver el del País Vasco con el de Cantabria, Asturias o Galicia. Lo del Pirineo es otra historia




Vale, una siesta, buen Camino

jueves, 30 de mayo de 2019

Empezando por Oviedo

No sé si es que vivo muy lejos o es que han puesto Oviedo muy lejos. También es verdad que nos hemos acostumbrado a exigir inmediatez en todo y para todo.

Es curioso que el fácil acceso a cosas y ventajas no produzca un efecto saciante, como sería lo lógico, sino un ilimitado deseo de tener más, y más por menos, naturalmente.

Lo cierto es que he atravesado completamente la península, de Sur a Norte, y solo me ha costado unas 13 horas de tren.




¿Suena a mucho? A mí no me lo parece viendo el mapa, y no me da ninguna pereza el tren cuando se cumplen los horarios. Tengo tiempo de leer, escribir, pasear, tomar cafés, escuchar música, ver cine y navegar; todo con ese invento del tablet que es ideal cuando vas con la casa a cuestas.

El caso es que he cumplido con los tiempos previstos y aquí e estoy instalado en un nuevo albergue en lo que se llama el "Bulevar de la Sidra". Oviedo sigue creciendo en su encanto; siempre me ha llamado la atención lo guapísimos/as que salen todos a la calle. Eso, y todas las terrazas abarrotadas con unas cartas de vértigo, son toda una invitación para no hacer dieta y estirar las piernas para que estén listas mañana tempranito para empezar a patear.

Vamos a ello. Buen Camino

sábado, 11 de mayo de 2019

Me parece que me voy otra vez

Puede que sea porque la cabra tira al monte, o por cualquier otro motivo que un argentino descubriría enseguida.

También puede ser porque las emociones que afloran en el Camino no son comparables con nada, y se echan de menos.

Lo cierto es que el cuerpo me lo pide y en unos días voy a meterme de nuevo en un Camino. También es verdad que ya voy teniendo una edad y podría elegir cosas más llevaderas, pero he decidido hacer el Camino Primitivo ampliado hasta Muxía, con toda la información que tengo sobre su supuesta dureza o lo muy exigente que resulta desde el punto de vista físico.



Tal vez quiero comprobar lo que da de sí este usado cuerpo tras un año en el que tengo la sensación de haber estado muy inactivo, de haber estado siempre esperando algo, de estar supeditado a algo externo que me impedía hacerme una agenda (como si uno tuviera agendas con más contenido que los cumpleaños o las citas de los médicos).

Da igual, me meteré en ello porque las expectativas de menos gente y mejores paisajes son un reclamo imbatible y es el momento de engrasar articulaciones y ampliar respiraciones.

Ya iré contando que tal va.

Repitan conmigo: Buen Camino!


La imagen es de imagenesmi.com

lunes, 18 de febrero de 2019

La Desbandá

Pasada la experiencia y descansado el cuerpo.

Han sido 10 días caminando desde Málaga hasta Almería siguiendo la ruta de las (aproximadamente) 150.000 personas que huyeron ante las amenazas radiadas por Queipo de Llano antes de entrar en la ciudad el 7 de febrero de 1937. Población civil, no combatientes, mujeres y niños que temían el ensañamiento anunciado por la tropas regulares.


Lo que no sabían es que el ensañamiento vino durante la semana de camino, cuando tres barcos y varios aviones estuvieron bombardeando a la columna sin descanso para practicar nuevas técnicas de combate. Un especie de Guernika, pero con unos 10.000 muertos y sin Picasso que lo plasmara en imágenes ni una exposición universal donde publicitarlo. Una masacre silenciada que, aunque sea simplemente, convendría dar a conocer y honrar. Os invito a que busquéis información sobre los médicos canadienses que asistieron a aquella gente y veáis las fotos o relatos de Norman Bethune.


Han sido 10 días fuertes que me cuesta resumir de manera sincera. Si tuviera que elegir una palabra para hacerlo sería la de DIFÍCIL.

Difícil físicamente, porque estoy muy acostumbrado a andar, pero con mi cadencia de velocidad, pausas y silencios, y hacerlo según lo que marca un grupo me altera mucho el ritmo. La ruta ha tenido de todo: mucha costa, carreteras y antiguos caminos rompepiernas que me han puesto al límite. Físicamente ha sido también muy exigente dormir en colegios o polideportivos que, en el mejor de los casos, nos facilitaban en el camino, y comer de un rancho itinerante hecho con la mejor voluntad.

Difícil personalmente, porque no soy especialmente simpático ni sociable, y he estado 10 días en estrecha intimidad con un grupo permanente de unas 60 personas, que han llegado a ser 300 en algunas jornadas.

Difícil porque he estado muy metido en un ambiente que propugna la "VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN", pero es verdaderamente complicado el cómo hacerlo. Ni idea como puede repararse algo tras 80 años, pero tampoco es aceptable hacer un borrón y cuenta nueva, igualando a víctimas y asesinos de ambos bandos.

Difícil porque me desborda la maldición cainita de la izquierda, y he asistido a las broncas entre los del PCE, los de IU, los de Podemos, los de las Asociaciones de la Memoria Histórica, los Republicanos... Según los días se mascaban situaciones cómicas o dramáticas.

Difícil cuando salen a tu encuentro ancianos supervivientes de aquello y se te hace un nudo en la garganta al ver sus lágrimas o escuchar cosas como "ahora ya puedo hablar...."


Difícil porque tratar de explicar lo que es Almería y sus invernaderos a los que te acompañan es comprobar los muros de prejuicios e incomprensión contra unas gentes que se han dejado la vida para crear algo que merece todo el respeto del mundo, aun siendo consciente de sus mil fallos y todo el margen de mejora que tienen por delante.


Difícil cuando llegas a la ciudad de destino, la que recibió aquel día al mismo número de refugiados que población tenía (y que ya estaba en un una dramática situación), y te encuentras como bienvenida pintadas insultantes en lugar de un orgullo por lo que entonces se hizo, tanto por parte de los supervivientes de la marcha como de los que les recibieron.

En fin, cuando hay tantas cosas que te parecen difíciles te cae encima un cubo de humildad donde solo puedes decir cosas como "no sé" o "no puedo", lo que no deja de ser saludable cuando te parece que eres un tipo estupendo.

Y si algo no ha sido difícil, sino un verdadero placer, es haber compartido esta experiencia con alguien tan cercano y tan grande como Máximo. Mil gracias Amigo.



sábado, 25 de agosto de 2018

Lindsay Kemp

Cuando uno ha venido a maravillarse no puede, no quiere, olvidarse de estos momentos que son como un destello; momentos que iluminan, tal vez deslumbran, abren caminos y, en definitiva, nos hacen crecer.

Casi siempre son momentos generados por una persona, difícilmente existe algo con tanta capacidad de crear emociones.


Lindsay Kemp me hizo abrir los ojos como pocos artistas en la vida, trastocó valores que estaban anclados en una vieja educación, invirtió conceptos que ampliaron el horizonte... y subió el ritmo de las palpitaciones cada vez que accedía a sus obras y a las de sus ilustres seguidores.

Notre Dame des Fleurs, Las Sirvientas, Salomé... con esa maravillosa capacidad de hacer hibridación entre técnicas y disciplinas.

Gracias maestro, aquí no morirás nunca.


La imagen es de Listal.com

miércoles, 2 de mayo de 2018

Obsolescencia programada

Leo que la fábrica de guitarras Gibson está cerrando, y hace tiempo leí lo mismo de la de las motos Harley Davidson. La pérdida de mitos coincide con la pérdida de sueños.

Cuando a la desaparición imparable de tantas personas de referencia se suma la de los símbolos que nos dotan de cierta sensación de pertenencia, nos invade un vértigo verdaderamente pavoroso, fruto de nuestras propias contradicciones. 

Por una parte, hemos estado acumulando, y tal vez atesorando, un pretendido patrimonio de experiencias y conocimientos, pero por otra pretendemos sentirnos más ligeros de equipaje.

Sabemos que no paramos de envejecer desde el mismo momento en que venimos al mundo, pero seguro que, durante muchos años, hemos coqueteado con la ensoñación de que nuestra plenitud iba a ser eterna.

Nuestro biológico aumento de capacidad avanza en paralelo con el de las limitaciones, que harán su aparición en el momento más inoportuno.

Vale que cada vez tenemos menos personas, símbolos e ideas en las que apoyarnos, pero da miedo comprobar que nos faltan fuerzas para batir las alas y seguir volando solos.

¿Alguna conclusion? Pues que más vale saberlo y tenerlo claro para no llegar al final con la cara de idiota de quien se sorprende de lo obvio.


He cogido la imagen de la Asociacion Motera Makinas Bizkaia


jueves, 1 de febrero de 2018

Chirigotas


No me gustan especialmente los carnavales. En particular, las chirigotas me parecen poco graciosas y demasiado elaboradas como para representar algo fresco.

Naturalmente esto es una opinión y no un juicio, y me pasa porque no estoy en situación ni tengo anclajes culturales de ningún tipo con este acontecimiento.

Lo que si tengo muy claro, y eso sí que es un juicio, es que denunciar a una comparsa por delitos de odio político, racista o de género es una idiotez descomunal. Y lo que me parece más grave es lo que tiene de indicador de una moralidad de cartón piedra y de una estrechez mental bien lejos de lo que es, o ha sido, nuestra cultura. Olvidar la risa y reirse de otros y de uno mismo es una enorme pérdida.

Caemos vertiginosamente en los corsés de lo políticamente correcto y de un puritanismo sin sentido que me resulta alarmante. Estamos en la tendencia de discutir lo indiscutible y juzgar con criterios de hoy hechos pasados, cuando las escalas de valores se regían por unas reglas bien diferentes, y aunque fueran peores.

Claro, si acabamos de saber que será obligatorio anestesiar a las langostas antes de cocerlas, o que los panaderos solicitan que se eliminen ciertos refranes sobre la "comida de tontos", no debemos sorprendernos de casi nada.

Aunque si un día vemos que dejamos de sorprendernos e inquietarnos, ya será demasiado tarde para volver al sentido común.


La imagen es de elpasacalles

viernes, 18 de agosto de 2017

¿Cómo ha sido?


Han sido un montón de siglos desarrollando y depurando conceptos éticos y morales. Siglos en los que la palabra "humanidad" pasó de describir a un grupo a describir un atributo.

Muchos siglos también tratando difundir tales avances y traspasarlos a los sistemas de educación, por más restringidos y torpes que fueran.

Decenas y decenas de años avanzando en los derechos civiles, en las garantías sociales, en los sistemas de representación, en el acceso a la participación para gestionar la cosa pública, en el laicismo y los valores universales. Años con un altísimo coste de sangre y esfuerzo, heroísmos y decepciones; años también de logros, aunque ni generales ni equilibrados.

Muchos años aplicando los avances científicos a posibilitar que la comunicación y la información abrieran posibilidades inimaginables hasta este momento.

La pregunta es qué habremos hecho mal para que muchos de estos pasitos desaparezcan, para que bajo la consigna de la protección se reduzcan esos derechos y esas garantías, para que la desconfianza mande en nuestras relaciones, para que nos miremos de reojo los unos a los otros, para ponernos en una situación que creíamos superada.

No lo sé, tal vez haya sido que los avances de la humanidad se han asentado en grupos privilegiados, y que el disponer de tales medios se convirtió en la diferencia excluyente entre dominados y dominadores. Tal vez que se ha puesto más interés en acumular progreso en grupos restringidos que en hacerlo llegar todo alrededor, tal vez que la globalización en muchos temas no ha estado acompañada de una proporcional desaparición de banderas, fronteras y diferencias.

Tal vez es que moralmente no hayamos ido tan lejos como creíamos haber llegado, y seguimos siendo miedosos ante el diferente en raza, género, religión, tendencia u opinión. Muy cutres, muy torpes.

Tal vez es que no nos merezcamos disfrutar del progreso mientras la diferencia con la situación de otros sea un motivo de humillación.


No sé qué pensar, tengo demasiada tristeza.

viernes, 16 de junio de 2017

Trilogía del muchacho

  • Voy a suicidarme
  • ¿Cómo?
  • Cómo diablos voy a saberlo, nunca lo he hecho
Te deja pasmado.

Desde que era muy muy adolescente, cuando casi marca mi vida un tipo como Knut Hamsum, los nórdicos han ejercido una enorme atracción y, de alguna manera, han marcado lo que pudiera llamarse "mi estilo".


No deja de ser extraño, o contradictorio, que los nórdicos y los victorianos (Hamsum, y ahora Mankell, y Wilde) sean esa especie de foco que tanto me atrae. No hay formas ni conceptos tan opuestos como los que enfrentan la simplicidad descarnada con el barroquismo dandy, pero ahí está la realidad.

La trilogía de Jon Kalman Stefansson no es solo la de un nórdico sino la de un islandés, que ya es el colmo, y puedes sentir el frío de la ventiscas o la tragedia de la oscuridad en una barca como si fuera tu propia piel la que está en juego.

Ese planteamiento lúcido y sobrio, ese ahorro de palabras, ese "lo que hay que hacer", esa fortaleza de convicciones... qué horas acaban de hacerme pasar.

miércoles, 7 de junio de 2017

De Muxía al Fin Del Mundo

Se cuenta que en un pueblo perdido, de esos donde parece que jamás pasa nada, había un pastor que salía cada mañana al monte para cuidar su rebaño. Estaba allí solo toda la jornada y, al regresar por la noche, contaba a todo el mundo lo que soñaba haber vivido:
  • Aventuras con extraterrestres
  • Luchas encarnizadas con lobos
  • Árboles que se juntaban en un coro para hacer concursos polifónicos
  • Pájaros fantásticos que le traían frutos exóticos de lejanos huertos
Estos relatos eran el acontecimiento de cada noche y todos los vecinos del pueblo depositaban en ellos la esperanza de una pizca emoción en sus rutinarias vidas.

 Un día, mientras el pastor sesteaba en el monte, escucho un silbido que salía entre dos rocas; al acercarse quedó cegado por una brillante luz de la que salió un hada bellísima. Le besó y, cogiéndole de la mano, se lo llevó volando más allá de las nubes del horizonte.

 
En aquel lugar, jugó con ninfas casi transparentes a juegos donde todos ganaban, se introdujo dentro de las piedras para ver como palpitan sus corazones, escuchó la música más dulce emitida por unos pequeños animales que solo se alimentaban de ella...

Y así pasó una jornada de placer y descubrimientos hasta que, al atardecer, un grupo de sus nuevos amigos le llevaron en brazos hasta su rebaño mientras le colmaban de caricias.

Llegada la noche, los vecinos fueron acercándose a su casa ávidos de conocer las aventuras de cada día.

- Pues no, hoy no he visto nada - les dijo por primera vez el pastor.

Yo he caminado hoy muchas horas a lo largo de toda A Costa Da Morte, desde Muxía hasta acabar en Finisterre y, como hay cosas que es imposible contar, solo puedo decir que "en esta jornada no he visto nada".

Y como esto es, desde muy antiguo, el Final del Mundo, pues ya no se puede ir más allá y aquí termina por tanto mi Caminho Portugués. 

Vuelvo a casa contento y enriquecido, para continuar otros buenos caminos que dejé interrumpidos y comenzar docenas de otros nuevos. Unos y otros sin flechas amarillas, pero eso no es ningún problema porque, al fin y al cabo, la cosa consiste en dar un paso después de otro.

martes, 6 de junio de 2017

De Olbeiroa a Muxía

Ahí está! Ese mar... como con los mejores amigos, muchas veces no te das cuenta de cómo lo echas de menos hasta que vuelves a verlo pasado un tiempo. Unos kilómetros antes de llegar ya lo estaba oliendo. Estar aquí, con esta costa tan impresionante y cargada misterio, con clima perfecto, ruido perfecto, luz perfecta... un verdadero privilegio haber podido terminar la tarde con casi una hora de sentada de blanquito. Seguro que no sabré explicarlo, pero tras unas semanas llenándome y llenándome, hoy sentía necesidad de vaciar. Es como el ritmo de inspirar y expirar.


Y jornada de reconciliación total con el Camino tras el fiasco de ayer. Desde las primeras e inciertas luces, el monte me ha parecido noble y sereno; nos hemos llevado bien durante ocho horas de caminata. Tan bien nos hemos entendido entre los dos que no me ha apetecido parar a tomar el segundo desayuno, y más que caminar parece que he estado paseando despacito y disfrutando de lo que me entraba por todos los sentidos.

Si no fuera por la mochila, seguro que habría paseado con las manos en la espalda, como esos jubilados que vigilan el desarrollo de las obras del barrio o el progreso de los jugadores de petanca.

Como colofón de la calma, en no me acuerdo que aldea he visto una hilera de mujeres sentadas al sol haciendo encaje de bolillos. Se reían cuando les decía que me transportaban a sesenta años atrás, y es que la mayoría de ellas no habían nacido hace sesenta años. Aviso de la actualización de este encaje: ahora hacen con él fundas para el móvil o para el paquete de Kleenex; bastante cursis, he de decir. Esto ya no es lo que era.

Son preciosas las leyendas de A Pedra d'Abalar, con su vida propia y sus movimientos llenos de criterio, y de todas las otras piedras de los alrededores. Luego, los cristianos hacen sus simplonas adaptaciones con lo de la visita de la Virgen María a Santiago viajando en una barca de piedra, pero pierden mucho respecto a las originales.


 


En Muxía tienes la sensación (palpable como una certeza) de estar en un lugar viejo viejo lleno de energías que empapan cualquier cosa. Comprendo que le resto poesía, pero las energías llevadas a todas las tabernas del puerto hacen una combinación excelente.

Bom Caminho




lunes, 5 de junio de 2017

De Negreira a Olveiroa

Largo, tediosísimo e incómodo trámite de treinta y tantos kilómetros.

Un trámite es aquello que necesariamente tienes que hacer y cuya realización no produce satisfacción alguna, excepto​ el mero hecho de terminar su tramitación. Esa es la historia del día.

  • Pero, al menos ¿es una ruta plana?
  • Pues no exactamente, muchas subidas y bajadas, de esas que no te das cuenta hasta que notas que te falta la respiración.
  • ¿Y ha hecho buen tiempo?
  • Pues no exactamente. Voy en camiseta porque tal vez tengo calor y, de repente, estoy helado. Parece que la niebla trae gotitas hasta que, de repente, estás calado.
  • Al menos sería bonito
  • Pues no exactamente. Campo muy agrícola sin gracia y, salvo alguna excepción, las construcciones eran todo un muestrario del "feísmo gallego". Este es un término que no me invento yo ni existe necesariamente fuera de Galicia, comprueben con Wikipedia. Claro, la naturaleza hace por si misma tal ostentación de elegancia y armonía que el listón está realmente alto; hace falta estar muy preparado para no caer en aberraciones cuando se trata de superar un nivel tan alto.

El caso es que poco después de las once, cuando ya estaba helado y calado hasta los huesos, se ha puesto bestia con la lluvia horizontal, y ahí no valen ni chubasquero ni nada. Así hasta las cuatro y media en que me he metido en este sitio.

No es que sea el mejor (tiene poco de todo lo que puedas imaginar, y que es muy distinto de "un poco de todo") pero ya no puedo con tanta agua, no solo la ropa puesta con los interiores incluidos, sino que me temo que toda la mochila y el saco están igual. Este es un sitio de peregrinos y en Galicia, y no tiene donde colgar ropa a cubierto, por poner un ejemplo.

Bueno voy a ver lo que puedo hacer. Bom Caminho de todos modos, y mañana más.